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sábado, 3 de septiembre de 2016

Perdidos en el eco (One shot)

Antes de empezar la historia, deciros que podéis encontrarla también aquí: https://www.fictionpress.com/s/3255775/1/Perdidos-en-el-eco

Ahora sí, la historia:

Perdidos en el eco (One-shot)
Abro el periódico. De nuevo, otro anuncio de alguien desaparecido. Y justo al lado, mi anuncio. Un anuncio que va sobre encontrar a esas personas desaparecidas que hace mucho que no ves y que no puedes seguir sin ellas. Miro el reloj. Ya va a ser la hora. Dejo el café en la mesa y me levanto. Cojo el maletín y voy a mi lugar de trabajo. Yo trabajo en las afueras, en unas ruinas de lo que eran antes unos edificios comerciales. Mi despacho es el foro de un antiguo teatro. Al llegar por la zona, ya empiezo a sentir las miradas de mis clientes. Saben a lo que se enfrentan. En mi anuncio solo pongo mi número de teléfono y cuando me llaman, les doy toda la información. Llego a mi despacho. Pongo el maletín en una desvencijada silla. Lo abro y miro las fotos de aquellos desaparecidos con los que hoy se van a reencontrar. La gente empieza a acercarse a mí y yo voy repartiendo las fotos. Ellos saben su final. Yo también sé el suyo.

***
Ya no aguanto más, necesito verla de nuevo. Su recuerdo me quema cada segundo más y más. No puedo vivir sin ella. Desapareció de mi vida sin decir nada. Llamé a aquel que decía que podría verla. Lo único que me dijo es lo que tenía que hacer. Voy al antiguo teatro. Llego de los primeros, él me ofrece una foto y yo la cojo desesperado. La miro rápidamente. Sí, es ella. Corro, huyo hasta un lugar en el que sé que nadie nos molestará.

Ya estamos solos, aquí no nos podrán molestar. No podré ni hablar ni tocarla, pero ella volverá a estar conmigo. Levanto la foto y la miro. En un parpadeo, ella aparece ante mí. Simplemente, la miro. Ella me mira a mí. Respiro hondo, no quiero llorar delante suya. Ella sonríe levemente al verme. Ve la foto y su sonrisa se quita. Lo sabe. ¿Ella hizo esto también?

***
Mi niña, mi pequeña... Hace tanto que se fue de mi lado... El mundo ha dejado de saber de mí... Necesito volver a verla, ya no me queda nada. Pero seguirá desaparecida. Llamé a aquel que decía que podría verla. Lo único que me dijo es lo que tenía que hacer. Voy al antiguo teatro. Ya hay mucha gente allí, todos parecemos iguales, rotos y desesperanzados. Lo único que queremos es volver a verlos. Me ofrece una foto. La cojo y la miro un par de segundos, es ella. Me voy de allí, hasta algún lado donde pueda verla tranquilamente.

Aquí nadie podrá molestarme. Miro a la foto y, un segundo después, miro hacia el frente. Y ahí está ella. Está seria, solo mira la foto. Mira hacia el suelo y luego me mira amí. Su mirada parece triste. ¿Sabe qué estoy haciendo?

***
Por mi culpa... Por mi culpa él desapareció... ¿A dónde fue...? No hay nadie a mi alrededor, a nadie le importo... Yo tengo la culpa de que la gente a la que amo me odie... Yo ya... No lo soporto más... Llamé a aquel que decía que podría verlo. Lo único que me dijo es lo que tenía que hacer. Voy al antiguo teatro. Solo está él, soy la primera. Me ofrece una foto y la cojo. Segundos después, hay más gente pidiendo sus fotos. Yo me alejo de allí. Quiero ir a algún lado alto, donde él pueda ver el cielo azul y todo desde las alturas. Eso le encantaba.

Aquí estará bien. Podré verlo y él podrá ver el cielo. No se podrá asomar, pero algo es algo. Miro la foto y alzo la vista. Él está ahí, sonriéndome. Su cara ha cambiado levemente, ha crecido mientras estaba desaparecido. Me mira y mira la foto. Los ojos se le empiezan a poner rojos, pero no deja de sonreír. Aún recuerda que a su abuela le encanta su sonrisa. Pero... ¿llora porque sabe lo que pasará?

***
Desde aquel accidente... Él no ha vuelto a aparecer nunca más... Desapareció, se volatilizó... Quisiera verle una última vez... Verle... Llamé a aquel que decía que podría verlo. Lo único que me dijo es lo que tenía que hacer. Voy al antiguo teatro. Ya está dando las últimas. Me ofrece una foto y la cojo. Lo miro. Es él, es él. Dejo de mirarlo. Si lo sigo mirando, lo estropearé. Necesito ir a algún sitio solitario, algún sitio donde no haya nadie.

Esto está algo retirado de dónde estaba antes. Se está bien aquí, corre una leve brisa. Vuelvo a mirar la foto. Y él aparece ante mí. Me mira entristecido, como si estuviera a punto de llorar... ¿él sabe lo que voy a sentir?

***

Las imágenes de las fotos empezaron a desaparecer. Poco a poco, cada una de esas fotos se fue quedando en blanco. Cada una de las personas gritaban con dolor mientras que los reflejos de los recuerdos gritaban con ellos porque todos ellos sabían lo que se sentía. De pronto, todos callaron. Inspiré lentamente. Sentía como poco a poco ellos venían hacia mí. Cerraron los ojos y la foto calló de sus manos. Se estaban convirtiendo en piezas de barro frágiles, muy frágiles. Y el dolor con el que habían convivido durante tanto tiempo, hoy rompía esa vasija donde estaban sus almas encerradas. Todos los cuerpos se hicieron polvo al chocar contra el suelo. Los reflejos de sus recuerdos desaparecieron con ellos y las almas del polvo entraron en las fotos. Fui sitio por sitio recogiendo las fotos de todos ellos, por si acaso, alguna vez, alguien venía buscando a esas personas desaparecidas. Guardé las fotos en mi maletín. Volví a mi casa. Los gritos de aquellas personas, quedaron perdidos en el eco.

1 comentario:

Cami Shinzo dijo...

Plsssssssssssssssssss
Está me encantó, creo que es mi favorita.
Sentí un escalofrío al final. xD
La historia es muy interesante y me encantó eso de que en cada personaje repitieras la frase, pero cambiarás algo. Eso le dió como el toquecito.